Nunca estado casada Solomiya 30 y.o., de Ivano-Frankivsk ID 523206
Sobre mí
Soy un poco cabezota, a veces demasiado directa, pero intento ser sincera, primero conmigo misma y luego con los demás. Me encanta aprender cosas nuevas: Puedo pasarme horas leyendo artículos, explorando ciudades en un mapa, ideando planes que podría poner en práctica, o tal vez dejarlos como sueños, para tener algo a lo que aspirar.
Tengo la costumbre de conservar las pequeñas cosas: billetes, postales, notas... porque aprecio los momentos. Me encanta la gente que comparte calidez y sinceridad. Me encanta reír hasta llorar, las conversaciones nocturnas y el silencio que trae la paz.
Aún estoy de viaje: aprendiendo, cometiendo errores, enamorándome de la vida de una forma nueva y creyendo que lo mejor no está "más adelante", sino muy cerca. Sólo tienes que ir hacia ello, con confianza, con un corazón blando y una luz interior.
Pasatiempo
Si hablamos de mi afición, estoy enamorado de ella. Colecciono momentos, literalmente. Me encanta fotografiar los pequeños detalles de la vida: la cálida luz de la ventana al atardecer, el pavimento mojado después de la lluvia, las sombras graciosas en las paredes, la gente a la que veo sólo un momento y nunca más. Luego, en casa, imprimo esas fotos, escribo la fecha y un breve sentimiento: "tranquilo," "divertido," "importante," "doloroso, pero hermoso."
Es como una colección de emociones. A veces abro el álbum, lo hojeo y me doy cuenta de cuánta magia silenciosa hay en la vida. Para mí, la fotografía no es sólo una instantánea, sino una forma de darme cuenta de que el mundo es más amable de lo que parece y de que cada día hay algo que merece la pena conservar.
Acerca del socio (age 20 - 80)
Cuando se trata de mi futuro novio... no me lo imagino ideal, sino real. Puede que tenga sus manías, sus hábitos y su mal humor ocasional, pero lo más importante es que sea cálido por dentro. Quiero que sea yo misma: divertida, seria, vulnerable, inspirada. Sin máscaras ni juegos. Creo que será el tipo de persona que escucha. No sólo asiente, sino que escucha de verdad. Alguien que pueda apoyarme con una sola frase o simplemente con un abrazo silencioso. Quiero un hombre que sepa reírse de sí mismo y conmigo, que aprecie las cosas sencillas: las conversaciones nocturnas, los paseos sin rumbo, los viajes espontáneos y los momentos de tranquila felicidad.
No será necesariamente un héroe ruidoso, pero sin duda será una persona que te haga sentir en paz. Alguien que te haga sentir que has sido elegido, no por casualidad, no por un tiempo, sino porque te valoran. Y creo que cuando nos conozcamos, ambos lo sentiremos: como si el mundo hubiera dicho por fin: "Esto es tuyo".